VACUNA EN ADULTO MAYOR

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El sistema inmune es un conjunto de tejidos, células y moléculas que interaccionan y forman un frente común para integrar una respuesta: la llamada respuesta inmune.

La mayoría de las veces esta respuesta es de naturaleza defensiva y se produce ante un agente exógeno o endógeno, que resulta extraño al organismo, denominado antígeno (Ag). El sistema inmune está capacitado para reconocer lo que le es propio.

Se consideran dos grandes grupos : la inmunidad natural o innata y la específica, adquirida

  • Inmunidad natural o innata. Es la resistencia que existe en un individuo al nacimiento y es de carácter genético.
  • Existen factores que influyen en su efectividad. Éstos pueden ser internos como la edad, el sexo, el grado de nutrición, la fatiga, el estrés, etcétera o externos como la temperatura, la contaminación, las radiaciones, los medicamentos, etcétera.

Inmunidad específica, adquirida o adaptativa

  • Este sistema está integrado por la inmunidad celular y la inmunidad humoral.

Celular: La célula responsable es el linfocito T  este responde principalmente con la secreción de citotoxinas, más la inducción de apoptosis, se denomina: citotóxico

  • Humoral: El responsable es el linfocito B. Éste, al ser estimulado, se transforma en célula plasmática que es la célula efectora que produce anticuerpos o inmunoglobulinas (Ig).

Tipos de respuesta: 

Respuesta primaria. En la primera exposición a un agente extraño (sensibilización) la respuesta es débil o ausente y declina con rapidez.

Al desaparecer el antígeno, las células efectoras mueren por apoptosis y sobreviven únicamente las células de memoria.

Respuesta secundaria:

  • En la segunda exposición al mismo agente la respuesta que se origina es más intensa, más rápida, específica y duradera,
  • En esta repuesta el anticuerpo que se produce principalmente es G (IgG)

Inmunosenescencia y fragilidad

  • El envejecimiento se acompaña del deterioro de diversos sistemas fisiológicos, entre ellos los integrativos, como el sistema nervioso, el endocrino y el inmunitario, y que afectan la inmunidad innata y adaptativa
  • En la práctica resulta difícil deslindar, en un anciano, dónde termina lo fisiológico y comienza lo patológico por la imbricación o solapamiento de las siguientes condiciones: envejecimiento, fragilidad, comorbilidad y discapacidad.
  • La fragilidad es, por tanto, expresión de un envejecimiento disarmónico o patológico.
  • Los cambios que se producen en el sistema inmunitario se conocen como inmunosenescencia.

Aspectos inmunológicos del envejecimiento:

  • Se ha observado que con el envejecimiento disminuye la capacidad de auto-renovación de las células madre hematopoyéticas en la médula ósea y ocurre la involución crónica de la glándula tímica,
  • La involución del timo se acompaña de la disminución de la producción de células T y contribuye a la restricción de su repertorio en el adulto mayor.
  • Otro de los hallazgos de la inmunosenescencia es el bajo número y frecuencia de células T CD8+ nativas ¨nuevas ¨ y el alto número y frecuencia de células T CD8+ de memoria, lo que sugiere la hipótesis del agotamiento del reservorio de células nativas por el contacto prolongado con patógenos que provoca la conversión de éstas en células de memoria

Cambios en la inmunidad innata:

  • El análisis de la inmunidad innata en los ancianos ha demostrado:

la expresión y la función alterada de receptores de la inmunidad innata y la transducción de señales llevan a la activación defectuosa de células, a la disminución de la quimiotaxis y de la fagocitosis y muerte celular de los patógenos.

Cambios en la inmunidad adaptativa:

  • los más significativos incluyen disminución de la diversidad de su repertorio, de la actividad celular en los receptores de antígenos y de la producción de anticuerpos con menor título y afinidad.
  • Acumulación de células B de memoria funcionalmente exhaustas, con un descenso concomitante de células B nativas (vírgenes).

La inmunosenescencia afecta particularmente el compartimiento de células T de la inmunidad adaptativa  en diversos aspectos:

  • El efecto de la reducción de linfocitos T vírgenes en sangre periférica puede ocasionar una respuesta limitada hacia nuevos antígenos, en particular a gérmenes, vacunas y cáncer
  • En estudios realizados en octogenarios y nonagenarios saludables se ha identificado el llamado perfil de riesgo inmunitario (PRI), que se distingue por:
  • Altas cifras de células T CD8+ y bajas de células T CD4+ (inversión del índice CD4+/CD8+), un incremento en el número de células T terminales diferenciadas disfuncionales que previamente estuvieron expuestas a antígenos (células efectoras y de memoria) y el agotamiento del número de células que son capaces de reconocer y combatir nuevos antígenos (células nativas o vírgenes).

Papel de la inmunosenescencia en el envejecimiento y la fragilidad

  • El envejecimiento inflamatorio es una de las consecuencias más contundentes de la inmunosenescencia y se cree que está vinculado con la mayor parte de los padecimientos de la vejez que tienen una base inflamatoria, por lo que se señala como uno de los mecanismos patogénicos en la enfermedad de Alzheimer, la aterosclerosis, las enfermedades infecciosas, el cáncer, la osteoporosis y la fragilidad.
  • Se cree que este estado de homeoestenosis es generado por la desregulación multisistémica en la que el menoscabo fisiológico afecta varios aparatos y sistemas, como el endocrino, el neuromuscular, el óseo, el cardiovascular y el inmunitario, y se expresa principalmente por la desregulación neuroendocrina y un estado proinflamatorio crónico.
  • Las consecuencias de la inmunosenescencia y de los cambios inmunitarios en los ancianos frágiles están condicionadas por la escasa protección clínica contra las infecciones y el deterioro de la respuesta de anticuerpos a la inmunización contra influenza y neumococo
  • En un estudio de corte transversal de 80 ancianos a los que se administró vacuna antineumocócica 23-valente, se encontró disminución de la respuesta IgM de células B de memoria en quienes tenían mal estado general, los frágiles y en los sujetos con bajas concentraciones de zinc.

CONCLUSIONES

  • Muchos de los cambios del sistema inmunitario que aparecen en la edad avanzada se acrecientan en el síndrome frágil y predisponen al deterioro de la respuesta ante infecciones y vacunas.
  • Como se puede observar y resumiendo a medida que tenemos edades mayores de 85 años la respuesta inmunitaria se encuentra alterada tanto en su generación propia del cuerpo como en respuesta a los agentes externos, en esta pandemia por covid 19, se  espera con gran entusiasmo y ansiedad la vacuna para nuestros adultos mayores cuando esta es la verdad sobre respuesta a crear anticuerpos que no es nada alentador y más bien se debería seguir promoviendo el distanciamiento  social y el buen uso de mascarilla buco nasal.

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